Estudiar en España, una nueva industria

La buena relación calidad-precio de los servicios educativos y la pujanza del español en el mundo están haciendo que nuestro país vea incrementar la llegada de estudiantes extranjeros que buscan aquí tanto formación como nuevas experiencias.

Casi cinco millones de personas se desplazan fuera de su país cada año para aprender un idioma, ampliar sus estudios antes de acceder a la universidad o realizar un máster en una prestigiosa escuela de negocios. El impacto del sector de la educación en la generación de riqueza global se calcula en más de tres billones de dólares.

Más allá de su repercusión directa en el PIB, la llegada de estudiantes extranjeros también contribuye de forma indirecta a la generación de negocio en otras actividades, como la restauración, los seguros o el turismo, y refuerza una imagen positiva de marca país a largo plazo.

La fidelización de los alumnos extranjeros que estudian en España los convierte, una vez regresan a sus puntos de origen, en prescriptores de nuestro sistema educativo y de aspectos más generales relacionados con el país o los productos y marcas del lugar donde residieron.


Valores principales

Con más de 450 millones de hablantes en todo el mundo y una creciente expansión en diferentes mercados, como el estadounidense o el chino, el idioma español es un valor al alza y un atractivo singular que nuestro país ofrece en el campo educativo, tanto en lo que concierne a los servicios relacionados con su enseñanza como a aquellos que abordan otros campos.

img2017696427Antonio Anadón, fundador de la empresa especializada en enseñanza del español Enforex-Don Quijote, subraya que “el mundo entero es el mercado porque el español es ya la segunda lengua más importante del mundo y cada día hay más personas que quieren aprenderlo”.

Por ello, considera que es un recurso enorme con una proyección muy positiva, aunque también dependerá de que las economías hispanohablantes sigan creciendo y de que sepamos contar con personalidades que lo hagan más universal.

Pero existen otros valores que contribuyen, de distinta manera en función de los mercados y el segmento educativo, a aumentar el interés por nuestro país como destino. Los estudiantes europeos valoran especialmente el clima y la vida social, mientras que los latinoamericanos aprecian la existencia de un entorno cultural atractivo, seguro y con buenas infraestructuras. Los asiáticos, por otro lado, destacan la buena relación existente entre calidad y precio o, en el caso de los universitarios, el acceso al Espacio Europeo de Educación Superior.

No obstante, Íñigo Gil-Casares, director de Tecnología Industrial y Servicios Profesionales del ICEX, recuerda que “nos hemos incorporado tarde al proceso de captación de estudiantes internacionales. Hasta hace poco, no se ha visto como una industria y, al final, vamos con retraso frente a otros países que han hecho ya importantes campañas de marketing y han trabajado su marca”.

Pilar Alcover, directora del Centro de Estudios Hispánicos de la Universidad Nebrija, destaca, asimismo, el obstáculo que supone la complejidad existente en la entrada de alumnos extranjeros por la cuestión del visado, “no tanto porque se les impida esa llegada, sino porque hay veces que los procesos son largos y arduos. Algunos estudiantes eligen destinos más fáciles a la hora de plantearse el estudio en el extranjero, sobre todo en los casos de estancias cortas, puesto que en las largas no importa tanto dedicar más tiempo”.


Luces y sombras

En el caso de la educación superior, la llegada de alumnos internacionales a España ha experimentado un continuo crecimiento durante los últimos años. El Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE) cifra su número en más de 70.000 en el curso escolar 2014-2015, mientras que el propio Ministerio de Educación, Cultura y Deporte lo estima en 85.973 para el mismo período. 

Además de contribuir a la integración de Europa, el programa Erasmus ha sido, sin duda, un gran acicate para la movilidad de sus estudiantes universitarios y ha mejorado sus posibilidades de empleo. Durante sus más de 30 años de historia, unos cinco millones de personas han participado en él y su éxito ha posibilitado la ampliación del programa a otros niveles universitarios y países. Especialmente significativa ha sido su repercusión en España, que es el principal emisor y receptor de estudiantes, con unos 40.000 alumnos anuales.

Sin embargo, tenemos todavía uno de los porcentajes de alumnos internacionales en educación superior más reducidos de nuestro entorno. De acuerdo con la monografía “Comparación internacional del sistema universitario español” realizada por CRUE Universidades Españolas, el 3% sobre el total alcanzado durante los últimos cursos está muy por debajo del 17% registrado en el Reino Unido, del 11,8% en Francia o del 7% en Alemania.

© Fuente: El Exportador · ICEX

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